Cada año, México genera millones de residuos agroindustriales, como bagazos, cáscaras, pulpas, rastrojos, paja, tallos, entre otros. Su desecho implica graves problemas ambientales, pues contaminan al degradarse, afectando la salud humana y los ecosistemas, sin embargo, se pueden generar productos de valor agregado y reducir su impacto negativo en el medio ambiente.