Semana del Urbanista aborda riesgos territoriales y salud ambiental en el Alto Atoyac
Del 5 al 7 de noviembre, el Colegio de Urbanismo y Diseño Ambiental, perteneciente a la Facultad de Arquitectura, llevó a cabo la Semana del Urbanista con una serie de actividades académicas enfocadas en los desafíos ambientales y territoriales de la región. Durante tres días, se desarrollaron conferencias y talleres en los que especialistas y funcionarios compartieron conocimientos y experiencias relacionadas con la planeación urbana y las problemáticas ambientales actuales.
El evento se centró en temas como los riesgos y la vulnerabilidad territorial, así como la salud ambiental en la Cuenca del Alto Atoyac, una región seriamente afectada por la contaminación del agua y la urbanización sin control. Estas temáticas fueron abordadas desde una perspectiva multidisciplinaria, que integró aspectos técnicos, sociales y ecológicos, con el objetivo de fomentar un enfoque integral en la formación de futuros urbanistas y diseñadores ambientales.
Expertos invitados incluyeron académicos, científicos y representantes de instituciones gubernamentales, quienes presentaron estudios de caso y propuestas de intervención en zonas de alto riesgo. Uno de los aspectos más destacados fue el análisis de la fragilidad del territorio ante fenómenos naturales como inundaciones y deslaves, agravados por el crecimiento urbano desordenado.
Además de las conferencias, se organizaron talleres prácticos en los que los estudiantes pusieron en práctica metodologías de análisis y soluciones sustentables para distintas problemáticas territoriales. Estas dinámicas permitieron aplicar los conocimientos adquiridos en el aula a contextos reales, promoviendo el pensamiento crítico y el diseño responsable en el ámbito urbano.
La Semana del Urbanista concluyó con un llamado a reforzar la colaboración entre la academia, el sector público y la sociedad civil, con el fin de generar propuestas viables y sostenibles que atiendan los desafíos territoriales, especialmente en regiones vulnerables como la Cuenca del Alto Atoyac. Los organizadores destacaron la importancia de estos espacios para impulsar una urbanización más equitativa y resiliente frente al cambio climático y la presión demográfica.